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miércoles, 11 de mayo de 2022

El recreo: espacio educativo clave para la convivencia sana en la escuela

 



“Si quieres trabajadores creativos,

dales tiempo suficiente para jugar”

John Clesee

 

En esta entrada se reflexiona sobre el recreo escolar y su importancia en proceso de aprendizaje en la educación temprana y primaria. Se parte de una definición y de una clasificación de los tipos de recreo para continuar con la descripción de las diferentes dimensiones de este valioso espacio de aprendizaje. Al final, se comparten algunas ideas para que padres de familia acompañen al alumno en el desarrollo de conductas que faciliten su integración al contexto de recreo.

Todo niño a su paso por la escuela aprende pronto que el patio de recreo es la antítesis del aula escolar: En el salón de clases existen metas específicas a lograr, es un espacio cerrado y el control es casi total. En el recreo, en cambio, se puede decidir a qué y con quién jugar, se realiza en un espacio abierto donde el control es desplazado por la libertad, el esparcimiento y la diversión.

 

Pero ¿Qué es el recreo escolar? Gómez (1995) lo define como el “lapso de tiempo en el cual los escolares realizan espontáneamente actividades recreativas por gusto y voluntad propia y que merecen una esmerada atención por parte de los maestros de la institución”.

 

Gaelzer (1972) nos ofrece una, ya clásica, clasificación de los tipos de recreo en el contexto escolar:  

 

1.    Recreo dirigido: Los maestros con sus alumnos realizan juegos previamente seleccionados con n objetivo específico y en beneficio del alumno.

2.    Recreo orientado: El patio está dividido con actividades varias: deportivas, lúdicas y artísticas. El alumno tiene la posibilidad de escoger las actividades a realizar. El maestro solo lo motiva y orienta.

3.    Recreo supervisado: El alumno actúa espontáneamente. El maestro sólo supervisa que en el tiempo de recreo prevalezca el respeto y as actividades contribuyan a la conservación del placer, la armonía, la creatividad y el desarrollo físico y mental de los alumnos.   

 

El recreo constituye una forma de expresión y por ende debe ser el espacio adecuado para que los alumnos puedan desarrollar diferentes tipos de actividades. A continuación, se describen algunos de las dimensiones (Pérez y Collazos, 2007) más importantes de este espacio de aprendizaje:

 

1)    El placer. El niño encuentra en la aventura física un estado emocional que lo traslada anímicamente enfrentar nuevos retos

 

2)     Expresión de comulación de energía. La energía reprimida en el aula se manifiesta en el patio libremente.

 

3)    Afrontamiento de la ansiedad. El sometimiento de largas horas de estudio en las aulas produce en los pequeños un estado de ansiedad o inestabilidad que solo es normalizada durante el desarrollo del recreo. Las actividades lúdicas pueden ayudarles a retomar el control de sus preocupaciones.

 

4)    Adquisición de experiencia. A través de las actividades físicas en el recreo se logran diferentes tipos de experiencias gracias a los juegos y juguetes que se comparten en este espacio.

 

5)    Interacción social. Es en este espacio donde se aprende a convivir en grupos se hacen amistades, se descubren los derechos propios y de los demás.

 

6)     Sentido de comunicación. Se permite el desarrollo de un lenguaje natural el cual es utilizado para expresar lo que en él está ocurriendo y desea compartir con otros.

  

Además, el recreo es el espacio en donde se hace valer un derecho de todos los niños: el juego. Por ello se convierte en un recurso educativo invaluable que favorece el desarrollo de la infancia y que facilita un entorno escolar propicio para la convivencia sana. Los niños y niñas acuden al recreo como un gran laboratorio desde donde practican competencias básicas para el desarrollo personal (autoestima, gestión emocional, autoconocimiento, toma de decisiones, motivación para la relación, etc.) y para la convivencia con los demás (respeto de las normas, habilidades de resolución de conflictos, empatía, etc.)

 

Como padre de familia, puedes ayudar a tu hijo en el desarrollo de estas competencias:

-              Pregunta sobre su recreo. Pídele que te lo narre, que realice un dibujo o que lo escenifique con muñecos.

-              Platícale tu experiencia. Qué es lo que hacías de niño en el recreo de tu escuela, tus juegos favoritos etc.

-              Planeen juntos el recreo. Pregúntale qué puede hacer,  con quién puede jugar etc.

-              Pídele que acuda con una maestra cuando tenga dificultades o algún conflicto con sus compañeros las maestras pueden actuar como mediadoras y aprovechar la situación para convertirla en una oportunidad de aprendizaje.

 

 

Fuentes:

 

Campillo, Martha (2010) Terapia narrativa de juego. Haciendo Psicología. Centro de Atención Psicológica a la Familia A.C., Veracruz.

Freeman, J.,  Epston, D. y Lobovits, D. (2001) Terapia Narrativa para niños. Paidós. Barcelona.

Gaelzer, L. (1972) O Recreio na Escola de primeiro grau. Editora de UFRGS.

Gómez, H. (1995) El valor pedagógico del recreo. Cooperativa Editorial Magisterio. Bogotá.

McGinnis, E. y Goldstein, A. (1999) Programa de habilidades para la infancia temprana. Traducción y adaptación: Guillermo Gutiérrez y Andrés Restrepo Unión Temporal: Centro persona y Familia – Fundación para el Bienestar Humano – SURGIR

Muñoz, C., Crespi, P. y Angrehs, R. (2011) Habilidades Sociales. Paraninfo. Madrid, España.

Pavia, Victor (2005). El patio escolar: El juego en libertad controlada. Un lugar emblemático territorio de pluralidad. Buenos Aires: Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico.

Pérez, L. y Collazos, T. (2007). Los patios de recreo como espacios para el aprendizaje en las instituciones educativas. Sedes Pablo Sexto en el Municipio de Dosquebradas. Universidad Tecnológica de Pereira. Colombia



jueves, 29 de abril de 2021

Habilidades para el desarrollo de la organización mental en el niño de primaria

 


En esta entrada se presenta una propuesta  de trabajo para el desarrollo de la organización mental en alumnos de educación básica primaria. El planteamiento descrito contempla una serie de sugerencias para padres de familia que desean estimular habilidades que faciliten el orden interno en sus hijos.     


 Para los fines de este escrito, se define a la organización mental como la capacidad para identificar y organizar los pasos y elementos necesarios para llevar a cabo una intención o lograr un objetivo, para lo cual se deben concebir cambios a partir de las circunstancias presentes, analizar alternativas, sopesar y hacer elecciones (Soprano, 2003).


La organización mental se beneficia de la coherencia que deriva de la comprensión del alumno de lo que necesita hacer y de encontrar un significado a su trabajo. Por ello, una adecuada organización mental, le hará sentirse mejor y le ayudará a gestionar de mejor manera las responsabilidades que le han asignado.   


Es importante tener en cuenta que las habilidades de planificación, organización, de toma de decisiones, de monitoreo y de atención que se revisan en esta propuesta son componentes importantes de las Funciones Ejecutivas correspondientes a una maduración tardía (Matute et al., 2008): comienzan a manifestarse hacia los 4 años mejorando progresivamente hasta la edad de 15 años aproximadamente (Papazian et al., 2006).


Las actividades para promover el desarrollo de la organización mental descritas abajo tienen como propósito que el alumno sea capaz de trabajar por su cuenta en el área y material que más le interesa y que más necesita para desarrollarse, en medio de un ambiente que promueva el equilibrio entre las actividades mentales y corporales, el dominio de sí mismo y el autocontrol. Se espera que el niño pueda aprender de manera gradual, mediante un plan de trabajo; hace posible que realice las actividades a su ritmo; fomenta el conocimiento de sus propios intereses para elegir; desarrolla la capacidad de organizar su tiempo y el control de la atención.

El trabajo para favorecer la organización mental comienza por marcar 4 etapas del proceso de llevar a cabo una actividad escolar:

 

1.    Orientación: el niño responde a la pregunta de ¿Mi mente está atenta? y a la de ¿Qué voy a hacer?, al leer las instrucciones de la guía.

 

2.    Planeación: el alumno contesta las interrogantes ¿Qué necesito para hacerlo? y ¿Cómo lo voy a hacer? al organizar el material y elaborar un plan de ejecución con el que va a trabajar.

 

3.    Ejecución: el menor enfrenta la cuestión de ¿Qué y cómo lo estoy haciendo? para orientar su atención y motivación hasta concluir con la actividad.

 

4.    Revisión al terminar: el niño resuelve los planteamientos de ¿Cómo lo hice?, ¿Qué fallas y que aciertos tuve? y ¿Cómo lo puedo mejorar? Al dar cuenta de lo que trabajó.

 

Este proceso demanda del menor el desarrollo de destrezas que permitan la ejecución adecuada en cada una de las etapas mencionadas La siguiente tabla clasifica las habilidades requeridas en cada una de las etapas del trabajo en alguna actividad escolar y recoge algunas recomendaciones para su promoción en el hogar.

 

Etapa

Habilidades

Recomendaciones para estimular

 

 

Orientación

 

 

Iniciativa y toma de decisiones

 

Permite a tu hijo expresar lo que le gusta y lo que no le gusta

Promueve que pueda tomar decisiones entre 2 o más opciones cada que exista oportunidad

 

 

 

 

 

Planeación

 

 

 

 

Organización y planificación

 

Invita a tu hijo a preparar lo que necesita para realizar actividades cotidianas (bañarse, irse a dormir, programar un viaje o sus horarios por la tarde etc.)

Pídele que ordene al terminar sus actividades, por ejemplo, que recoja sus juguetes.

Invita a que elabore planes de cómo realizar sus actividades

Motívalo a tener metas y establecer un plan para conseguirlas. 

 

 

 

 

Ejecución

 

 

Atención, autonomía, ritmo de trabajo, noción de tiempo

 

Motiva la autonomía de tu hijo en actividades cotidianas.

Fomenta que termine las actividades que comienza

Estimula con juegos y actividades su memoria y atención

Divide en pasos pequeños sus tareas y actividades

Utiliza un reloj de arena o un cronómetro como marcador de tiempo en sus actividades

 

 

 

Revisión al terminar

 

 

Automonitoreo

 

Comenta a tu hijo que toda actividad consiste en dos momentos: Hacerlo y revisarlo

Invítalo a que verbalice alguna acción que acabe de realizar

Da la oportunidad de que descubra lo que le salió bien en la actividad y lo que puede mejorar

Enséñale a felicitarse por las cosas que hace bien

 

 

Esta tabla representa una guía para el apoyo familiar a las actividades académicas que el alumno se enfrenta en el aula. Parte de la idea de que los padres de familia pueden estimularlas mediante actividades intencionadas en el contexto cotidiano. Sin embargo, es importante señalar que toda habilidad requiere de la constancia, dedicación y paciencia para su consolidación.

 

Otra forma de apoyar a tu hijo es practicando los pasos que se realizan en las etapas del proceso de llevar a cabo una actividad cuando esté haciendo su tarea en casa. A continuación, se presentan los pasos correspondientes a cada una de las etapas del proceso y las actividades a practicar.

 


PRIMER PASO: Pongo atención

Pregunta guía: “¿Mi mente está atenta?”

Actividades para practicar esta habilidad:

-           Ayuda a tu hijo a comprender la diferencia entre una mente atenta y una mente inatenta

-           Ayuda a tu hijo a pasar de una mente inatenta a una atenta:

o          Mediante la respiración. Realiza 5 respiraciones profundas antes de comenzar la tarea.

o          Mediante la postura corporal. Espalda recta, pies apoyados en el piso

o          Mediante el manejo del ambiente. Elige un lugar libre de distractores y con buena iluminación.  

 

SEGUNDO PASO: Leo atentamente

 Pregunta guía: “¿En qué debo de centrar ahora mi atención?”. “¿Qué voy a hacer?“

Actividades para practicar esta habilidad:

-           Identificar las palabras que no conozca e investigarlas

-           Repetir la instrucción con mis propias palabras

 

TERCER PASO: Elaboro un plan

Pregunta guía: “¿Cómo le voy a hacer?”

Ejercicios para practicar esta habilidad:

-           Identificar pasos a realizar y el orden

-           Identificar posibles dificultades e ideas para superarlas

-           Identificar materiales que se requieren

 

CUARTO PASO: Realizo la actividad.

Pregunta guía: “¿Qué estoy haciendo?”

Ejercicios para practicar esta habilidad:

-           Focalizar su atención mediante autoinstrucciones del tipo “Tengo que pensar sólo en esto ahora y hacerlo muy bien”.

-           Competir contra reloj. En algunos casos para demorar respuestas y en otros para aumentar velocidad al ritmo de trabajo.

 

QUINTO PASO: Reviso y corrijo.

Pregunta guía: “¿Cómo lo hice?”

Ejercicios para practicar esta habilidad:

-           Normalizar y connotar positivamente las fallas: “Todos nos equivocarnos en algún momento”, “las fallas nos ayudan a aprender”

-           Identificar errores

-           Corregir lo que está equivocado

 

SEXTO PASO: Me felicito.

Frase guía: “Lo hice muy bien”, “Soy buen@ haciendo esto”

Ejercicios para practicar esta habilidad:

-           Ensayar elogios entre compañeros

 

   

Fuentes:

 

Matute, E., Rosselli, M., Ardila, A., Ostrosky-Solís, F. (2007). Evaluación Neuropsicológica Infantil, ENI. México: Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias. Manual Moderno, UNAM & Universidad de Guadalajara

Moraine, Paula (2014) Las funciones ejecutivas del estudiante. Narcea, Madrid.

Papazian, O., Alfonso, I., Luzondo, R.J. (2006). Trastornos de las funciones ejecutivas. Revista de Neurología, 42(Supl 3), 45–50.

Soprano, A.M. (2003). Evaluación de las funciones ejecutivas en el niño, Revista de Neurología; 37 (1): 44-50.

miércoles, 22 de enero de 2020

El sentido del humor en la escuela primaria




“La vida es demasiado importante para
tomársela en serio” Oscar Wilde

“La risa es la distancia más corta
entre dos personas” Victor Borge


Además de los 5 sentidos que nos ayudan a percibir el mundo, existe otro sentido que se suele descuidar conforme crecemos: el del humor. Este sentido se considera una posición ante la vida que nos permite interpretar el mundo que nos rodea desde una mirada alegre, optimista y con esperanza. En esta entrada se presentan las implicaciones que tiene el uso de la risa en el contexto de la escuela primaria. Para ello primero se define al sentido del humor, luego se exponen las diferentes perspectivas para su abordaje en el aula y al final se ofrece un modelo práctico para favorecerle en el hogar.    

El Sentido del humor

Martin (2000) conceptualiza el humor a partir del abordaje de los aspectos cognitivos, emocionales, motores, sociales y psicofisiológicos de este fenómeno y aventura una definición:

“El sentido del humor se refiere a las diferencias individuales relacionadas con los tipos de chistes viñetas y otros tipos de estímulos humorísticos que la gente encuentra divertidos, con la frecuencia con la cual la persona sonríe y ríe o presenta manifestaciones de humor, con la habilidad para percibir o crear humor, con la tendencia contar chistes y adivinanzas personas, con el grado en el que los individuos comprenden los chistes u otro material humorístico, con la tendencia a usar el humor como afrontamiento de sucesos estresantes, con la tendencia a no tomarse uno mismo demasiado en serio y a reírse de sus propios problemas o defectos.”

Como veremos más adelante, el sentido del humor además de tener un papel fundamental en el desarrollo infantil, representa un potencial instrumento pedagógico para el acompañamiento del alumno de primaria por los beneficios que ofrece en diferentes aspectos como:

-       Aspectos cognitivos- perceptivos: para apreciar y provocar el humor, el niño necesita procesar mentalmente la información del ambiente o de sus recursos memorísticos, enlazar ideas, palabras y acciones de forma original y valorar o crear una acción o expresión verbal cómica graciosa.

-       Motivación: El sentido del humor consigue despertar en el alumno de primaria el espíritu de búsqueda e interés por la materia y esto hace que se contemplen nuevos horizontes de aprendizaje. Además fomenta una disposición positiva ante la materia y aumenta el gusto por el saber.  

-       Aspectos sociales: el humor es un fenómeno social que promueve la cohesión de los grupos ya que facilita las relaciones sociales y el contacto con los otros. Posibilita un clima de cordialidad y confianza, a la vez que refuerza y consolida los lazos de amistad.

-       Aspectos emocionales: el humor produce una respuesta emocional agradable, así como sentimientos y estados de ánimo positivos que facilitan el aprendizaje significativo.

-       Creatividad: estimula el pensamiento lateral o divergente. Ayuda a establecer conexiones nuevas y la resolución de problemas.

-       Distensión: el sentido del humor, desde su componente de la risa, actúa como válvula de escape ante situaciones difíciles. Libera la tensión acumulada.  

-       Aspectos relacionados con el crecimiento y autoafirmación personal: el humor tiene un sentido autocrítico, el niño aprende a reírse de sí mismo y a identificar sin dramas los aspectos vergonzosos de su condición humana.

El sentido del humor en el aula

En la escuela primaria, el sentido del humor puede abordarse desde dos perspectivas que se influyen entre sí. Por un lado se considera como una estrategia de enseñanza, es decir, una maniobra en la que se utilizan componentes del sentido del humor (el ingenio, la risa, el regocijo, etc.) para facilitar los contenidos curriculares. Por otro lado se puede considerar como clima de aula, es decir, como la creación de ambientes positivos para el aprendizaje a través del humor. La siguiente figura (Leiva y Rosas, 2010) esquematiza ambos abordajes:



Referente a la aplicación del humor como estrategia de enseñanza, González Ynfante (2011) propone centrarse en dos métodos: el uso de viñetas y la utilización del humor escrito y verbal. Ambos métodos son capaces de provocar la reflexión y promover una mejor comprensión de los mismos, al tiempo que hace sonreír.

Con respecto al clima de aula, es necesario tomar en cuenta que las emociones juegan un papel importante en la escuela ya que, como afirma Maturana (1990), “éstas son disposiciones corporales que determinan o especifican dominios de acciones" que favorecen (emociones positivas = acciones favorables) o no (emociones negativas = acciones desfavorables) los aprendizajes en educación.

La relación entre sentido del humor y emocionalidad para lograr aprendizajes significativos se ejemplifica en el siguiente esquema (Leiva y Rosas, 2010):    




La familia como favorecedora del sentido del humor.

El sentido del humor se compone de diferentes habilidades que el niño puede desarrollar mediante la práctica constante en los diferentes escenarios en donde se desenvuelven. El principal de estos contextos lo constituye la familia en cuanto a primera instancia formadora del individuo. A continuación se presenta una tabla con una serie de ideas, basadas en el modelo multidimensional de García-Laurrauri (2006), para fomentar desde la familia el sentido del humor (SH) en los hijos:

Dimensión del SH
Habilidades a fomentar
Actividades en el hogar


Apreciar el humor

Capacidad lúdica, disfrute del presente, flexibilidad, pensamiento optimista 


Hacer payasadas, ver juntos películas cómicas o leer comics de humor, jugar e instalar celebraciones en la familia.


Crear el humor

Ingenio, creatividad, reflexividad, expresión corporal e imaginación


Contar chistes, hacer parodias de canciones, narrar o representar cuentos  graciosos.


Afrontar de forma optimista y con humor las dificultades

Optimismo, sentido de esperanza, perspectiva, resignificación de la experiencia


Mediante el juego o la simulación de roles ensaya las dificultades que se le presentan a tu hijo y ayúdale a desdramatizar y a ver el lado positivo de lo que le ocurre



El humor para mejorar las relaciones

Comunicación creativa, dar y recibir, bondad y generosidad, inteligencia emocional


Darse entre los miembros de la familia sorpresas agradables, regalos chistosos, cartas de agradecimiento o reconocimiento con humor y cosquillas.

     
Hasta aquí se ha abordado al sentido del humor y su relación con el aprendizaje en el alumno de primaria. Se conceptualizó y se expusieron diferentes perspectivas para su uso en la escuela y la familia. Se concluye este escrito con un fragmento de la oración del buen humor del Papa Francisco: “Dame, Señor, el sentido del humor. Concédeme la gracia de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás”

Fuentes:

García-Laurrauri, B. (2006) Programa para mejorar el sentido del humor: ¡Porque la vida con humor merece la pena! Madrid: Pirámide.
González Ynfante, F. A. ¿El sentido del humor, tiene sentido en el aula? Revista Electrónica Educare, vol. XV, núm. 2, julio-diciembre, 2011, pp. 237-251
Leiva, T. y Rosas, X. (2010) el sentido del humor en la práctica docente, como facilitador de aprendizajes significativos en los estudiantes de Historia y Ciencias Sociales. Santiago. Universidad AHC.
Maturana, H. (1990). Emociones y lenguaje en educación y política. Santiago de Chile: Dolmen.
Martin, R.A. (2000) Humor and laughter. En A.E. Kazdin (ed) Encyclopedia of pshycology. Vol.4. New York: Oxford University prees.